Monday, July 31, 2006

SANTANDER

Posiblemente una de las regiones de Colombia con mayor riqueza histórica es el Departamento de Santander. Cuando llegaron los conquistadores españoles la región estaba habitada por varios pueblos, destacando entre ellos el Guane. Después los españoles se fundieron en una nueva raza que con el paso de los años fueron protagonistas de la Revolución de los Comuneros, gene de la independencia nacional del dominio español. Los santandereanos han estado en la totalidad de los pasajes históricos colombianos. Con la república vinieron las luchas intestinas colombianas en donde los santandereanos siempre estaban presentes. La industria y el comercio ha florido por épocas. Hoy la recia estirpe del santandereano con algunas de sus costumbres debido al arribo de nuevas gentes tiende a desaparecer.
Primitivos Habitantes

Guanes (al Centro de la geografía de Santander), Yariquíes,
Carares,Opones y Maldonados (en el Magdalena Medio), Agataes (sector de Vélez- sur)
Chitareros, Laches (en la Cordillera al Oriente, Soto y García Rovira)
Conquista

El primer español que llegó a tierras de Santander fue Antonio Lebrija en 1529. En 1532 arribó el alemán Ambrosio Alfinger quien remontó el Río Lebrija y acampó en la meseta de Bucaramanga, siguió a tierras de Guaca y continuó por el Río Chicamocha. Cuatro años más tarde, procedente de Santa Marta, por el Río Magdalena, lo hizo Don Gonzalo Jiménez de Quesada. En 1540 Don Martín Galeano, integrante de los batallones de Jiménez, recorrió todo el territorio Guane. Otón Velasco y Pedro de Ursula, tiempo más tarde, transitan los páramos de García Rovira.
Antonio Lebrija, de origen español, exploró el río que después llevaría su nombre. Fue una expedición corta y sin mucha resonancia ni para los conquistadores ni para los nativos. Llegó hasta el sitio Bocas donde se unen el Rionegro, con el Suratá y el Río de Oro. A pesar de lo anotado, además de un río, hay un municipio que lleva su nombre.
Ambrosio Alfinger: conquistador alemán de nacimiento, comandaba un grupo de españoles que llegaron haciendo más o menos el mismo recorrido de Lebrija, luego de haber inspeccionado tierras de lo que hoy es el departamento del Cesar y antes de Venezuela. Exploraron el río a lado y lado hasta las tierras altas. En 1532 arribaron a Bocas, subieron la montaña y encontraron la que hoy es la Meseta de Bucaramanga.
Más o menos a mitad de la meseta hallaron una laguna pequeña llena de caracoles. La expedición decidió acampar y descansar allí. El sitio que ocupaba la laguna es en donde se levanta el Centro Metropolitano de Mercadeo. El depósito de agua cristalina fue bautizado con el nombre de Laguna de San Mateo.
Cuentan los cronistas de la época que la expedición consumió los gigantescos moluscos como el mejor y más nutritivo manjar de muchos meses. Este proteínico plato les permitió recuperar las energías perdidas en su larga travesía. Un caracol podía llegar a pesar dos o tres kilos sin caparazón.
Mientras el grueso de la expedición descansaba, el español, Esteban Martín, hizo un viaje de reconocimiento por los alrededores y estuvo en tierras de los actuales municipios de Floridablanca, Piedecuesta y Girón, hasta cercanías de la Mesa de Jériras o Mesa de los Santos. Su recorrido le permitió obtener gran variedad y cantidad de víveres.
Levantado el campamento de las cercanías de San Mateo, siguió su recorrido y van por los lados de Guaca, para terciar al oriente remontando la cordillera y encontrar páramos terriblemente fríos y empinados. Tomaron camino hacia tierras del Norte de Santander. Los nativos estaban esperando y en un desfiladero entraron en batalla. Alfinger murió atravesado en su cuello por una flecha.
En octubre de 1536 llegó al sitio La Tora, ocupado hoy por la ciudad de Barrancabermeja, el conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada. Venía de Santa Marta subiendo por el Río de La Magdalena. El Gobernador Pedro Fernández de Lugo lo había enviado a explorar las tierras altas. La expedición salió en abril con 620 infantes, 85 jinetes y 180 marineros.
El nombre de la actual municipalidad santandereana lo dio el conquistador cuando para referirse al lugar habló de barrancas bermejas. Allí se reagrupó la expedición y tomaron la determinación de comenzar a subir a la montaña. A pocos kilómetros del sitio, los expedicionarios observaron como los nativos usaban una sustancia pardo negruzca que surgía de la tierra como un bálsamo para quitarse el cansancio.
Los indígenas como los conquistadores estaban muy lejos de saber que ese betún no era ni más ni menos que petróleo crudo. Estaban en el sitio "génesis" de la industria petrolera de Colombia. Hicieron experiencias de usar el bálsamo y siguieron su camino por la espesura para llegar mucho después a Ubaza (Vélez) de donde no pudieron continuar porque la manigua no los dejaba.
Siendo el día 20 de enero de 1540 después de duros encontrones bélicos con los nativos, Martín Galeano emprende un recorrido por todo el corazón del pueblo Guane. Arranca de Ubaza acompañado de 50 soldados y seis jinetes. Van por Cantaba y llegan a Poasaque (Suaita) tercian a Poima (Oiba), entran en tierra de los Chalalaes, (Charalá), recorren El Chicamocha, remontan a Macaregua, en donde las nativos reciben a los españoles con picas, piedras y palos.
Con los jinetes exploran toda la parte alta y los infantes van por Guanentá, de Soúz al Corregidor y de Curití a Jordán. Regresan a Vélez pasando por pueblos indios como Sicota (Simacota), Cotisco, Caraota, Sancoteo y Usamata. Dos meses duró la gira
Los enfrentamientos con los habitantes de la región fueron a diario, en el plan como en los desfiladeros del Chicamocha. Hubo derroche de violencia, los unos defendiendo su heredad y los otros invadiendo. Nunca jamás la historia podrá señalar en cual de los dos bandos en contienda hubo más coraje y valor. La calidad humana de guanes y españoles era ejemplar.
Los nativos usaron como armas, lanzas de 25 y 30 cuartas, arcos, flechas, macanas y hondas. Cuando el terreno era apto para sus propósitos, hacían rodar grandes piedras sobre los enemigos. Usaban cortezas de árboles y cueros de venados como escudos. En el momento del fragor de la batalla hacían tal ruido con pitos, tambores, caracoles y bocinas que atemorizaron reiteradamente al contrincante.
Por su parte, los españoles, dispusieron de armas de fuego, sólidos escudos y armaduras de hierro, pesadas espadas, todo tipo de armas blancas, lanzas con puntas de acero muy bien afiladas, caballería y pólvora. Los caballos acabaron en la andanza sus herraduras normales y para no perder los valiosos animales, Galeano, no dudó un segundo en fabricárselas de oro puro.
Mientras sucedía este recorrido, Jiménez de Quesada, había seguido a la Sabana y luego Galeano fundó a Vélez en 1539, pasó a las tierras de los caciques Tisquizoque y Saboyá en terrenos del actual Departamento de Boyacá. Fue el primer pueblo fundado por españoles en territorio de Santander.
Otón Velasco y Pedro de Ursula: en 1542 recorrieron el sector de la Provincia de García Rovira en el sentido sur norte. Ese año Jerónimo de Aguayo fundó la ciudad de Málaga, la que inicialmente no prosperó. Fue un recorrido bastante complicado, duro por lo frío y lo empinado de las montañas y coraje de los nativos que siempre rechazaron con ardentía al invasor.

Colonia

La consolidación de las etapas de la conquista y la colonia española en Santander se logró mediante la actividad agropecuaria y la explotación minera, lo que le dio solidez a las ciudades nacientes. La primera en ser fundada fue Vélez en 1539, seguida de Málaga en 1542. La posterior expansión del comercio exterior convirtió la agricultura de subsistencia en agricultura comercial. Durante la época colonial se crearon el mayor número de pueblos con el nombre de Villas.
Una vez instalados los españoles establecieron sus formas de organización socio política e implantaron sus instituciones jurídicas para ejercer jurisdicción, mando y justicia. Inicialmente se apoderaron de las riquezas de los nativos, oro y plata, luego, a través de las mercedes reales se distribuyeron las tierras y las minas que iban tropezando.
El encuentro con los europeos produjo un gran impacto en las sociedades nativas desde la salud, las creencias, costumbres, idioma, etc.
La encomienda fue una institución de carácter jurídico mediante la cual el Rey concedía a los colonos españoles, que habían participado en alguna acción de conquista, el derecho de exigir a los conquistadores el servicio personal de determinado número de indios los cuales debían tributarle directamente e ir a trabajar a sus minas y haciendas. En cambio de los servicios de evangelización y adoctrinamiento en la fe católica.
En el año de 1532 había 180 mil guanes, 10 mil Laches y Chitareros, 4 mil Yariguies, Carares, Opones y Maldonados. En 1643 descendió en un 80%. De laches y Chitareros solo quedaba una sexta parte. Políticas de segregación, presencia de nuevas enfermedades, violencia física, destrucción del orden cultural y especio vital, llevaron a estas gentes a su desaparición.
Modelos concentrados en ciudades y villas, aprovechándose de las tierras ya elaboradas de los nativos, fueron puestos en práctica por los españoles. Las ciudades y villas se convirtieron en pueblos de españoles o sede de la dirigencia. Los Pueblos de Indios lugares para los nativos y su conversión al cristianismo. Durante los Siglos XVI y XVII la ciudad de Vélez fue la más importante por poseer iglesia, casa cabildo, cárcel y conventos.
En 1636 se funda la segunda ciudad, Girón. Su base económica fueron las aluviones auríferas de los ríos de Oro y Suratá. Los principales puntos actividades se establecieron en los valles de los ríos de Oro, Frío, Negro y la Meseta de Bucaramanga. Casi dos siglos después surgieron las parroquias de Piedecuesta, Rionegro, Floridablanca y Bucaramanga.
La erección de pueblos de indios se implementó en Santander durante los primeros 20 años del siglo XVIII. Se fundaron los pueblos de Bucaramanga, Carcasí, Coromoro, Curití, Charalá, Chipatá, Guaca, Guavatá, Güepsa, Oiba, Onzaga, Suaita, Suratá y Tequia. En la segunda mitad del Siglo XVIII muchos de estos pueblos fueron abolidos y transformados en parroquias.
Es la época en la cual surgen las clases sociales nobles, los mestizos y bajas que posteriormente se verían enfrentadas en la lucha por la independencia de la corona española. El afán del rápido enriquecimiento da origen a que la clase gobernante creara toda clase de impuestos con los cuales se gravaban las actividades humanas y se castigan ferozmente a los evasores. El ser humano como tal poco valía, solo se concebía en monedas de oro como valor auténtico.
Los mestizos no pagaban tributos a la corona, hecho por el cual en Santander, tierra en donde surgió la mezcla de razas en forma rápida y homogénea, se había logrado un desarrollo muy importante de la agricultura y la industria pero que ver su prosperidad fueron gravadas muy alto. Los pueblos indígenas sometidos a sangre y fuego pagaban la mitad de su producción en impuestos.
Aparece una nueva cultura con el paso de los años, al punto que nacen instrumentos musicales como el tiple que podría llamarse hijo de la guitarra española, el requinto, la bandola; la danza europea es modificada y surgen ritmos musicales como la guabina, torbellino, bambuco y pasillo. Un juego indígena, el turmequé, se modifica ligeramente y se convierte en "el tejo" que aún es motivo de alegres campeonatos.
Nace la intelectualidad criolla dentro de la cual brotan gentes destacadas en diferentes áreas de la cultura de la época. El territorio santandereano es estudiado con las nuevas técnicas traídas de España. Lo mejor de la raza criolla, española y alemana, da en esta época paso a la estirpe santandereana, un poco diferente a de los departamentos que rodea su geografía.
Es el tiempo en que las costumbres culinarias unen ingredientes y de donde aparecen platos tan suculentos en su contenido como preparación dentro de los cuales están el mute santandereano, el cabrito, la pepitoria, asoma la yuca en los comedores de ricos y pobres, el ají picante como condimento y el cacao o chocolate comienza a consumirse l mismo que el guiso de ahuyama, arepa de maíz pelado con chicharrones de cerdo, ayacos de maíz tierno, etc.
"Al principio de la colonia, los españoles no podían ir al poblado de los indios, pero poco a poco se hizo menos rigurosa esta prohibición por las circunstancias que se hallaban muy distantes las parroquias. Los españoles para cumplir con las normas de la religión católica justificaban su presencia en donde estaban los curas doctrinero", dicen muchos escritos. De estas visitas fueron cantidades las uniones entre ibéricos y nativas o la toma de indígenas como sirvientas, con la obligación, por las buenas o las malas, de satisfacer sexualmente a su señor.
Es la época en que comienza a disminuir el elemento indígena puro. Las causas fundamentales fueron las guerras, epidemias traídas de España como la viruela y para las que los oriundos no tenían defensas orgánicas, la opresión que llevaba al hambre, el trabajo forzado en las minas para satisfacer avaricias, La violencia aplicada por los españoles en el trabajo o cualquier actividad era increíble.
Es cuando llegan los primeros negros a la geografía santandereana que provenían de la Costa Atlántica. Se ubican en las márgenes del Río Magdalena. Muchos de ellos huyéndole a la esclavitud, tomaron la determinación de remontar las caudalosas agua. En la geografía de Santander no hubo esclavos negros.


Revolución

A partir de 1780 la situación comienza a cambiar pues surgen una serie de episodios históricos que desembocarían en la independencia de España. Algunos historiadores la denominan como "La Época Precursora". Para entonces vicios españoles como la baraja y el aguardiente estaban muy enraizados en todos los habitantes del hoy Departamento de Santander.
"Los pueblos indígenas conquistados se sometieron en calidad de vencidos, pero a pesar de todo el esfuerzo hecho, los colonizadores no pudieron someter el alma y la conciencia del nativo", dicen los historiadores antiguos. Esta teoría da explicación a los permanentes levantamientos de los pueblos nativos. Destacan los de los caciques Chanchón, Chalalá, Pipatón y Yarima, etc. quienes protagonizaron actos de gran heroísmo y valentía amor a su tierra y su familia.
A Pipatón, indígena yariguí, los españoles le cortaron la piel en la planta de los pies y lo hicieron caminar sobre sal por el delito de haber reclamado mejor trato. A pesar de su tormento logra huir y rescatar a Yarima, su amada, que estaba prisionera a más de 350 kilómetros. Distancia entre Pamplona y Barrancabermeja.
La primera sublevación que la historia anota tiene que ver con indios lavadores del Río de Oro en las cercanías de Bucaramanga y Rionegro. Este movimiento puso en aprietos a los ibéricos que les tocó usar todo tipo de armas y violencia para develara y conseguir la normalidad en la explotación del metal. En Vélez un amotinamiento hizo que un pequeño déspota, Juan Bautista, dejara la región y saliera apresurado para Tunja. En 1542 se produjo en la provincia de guane la rebelión de todos los caciques dirigidos por Chancho y Chalalá.
Hacia mediados del Siglo XVIII el actual Departamento de Santander, conformaba un territorio dedicado a la agricultura y pequeña industria al punto que comparativamente con otras regiones de la actual Colombia, había logrado un desarrollo importante. "Existía la pequeña propiedad y la producción en talleres. Los pueblos construidos con arquitectura castellana disfrutaban intensa vida urbana y nunca el clero descansó en la culturización de nativos como españoles", dicen apartes de escritos de los cronistas regionales. Destacan en el comercio y la industria, pueblos como Girón, San Gil, Socorro y Vélez. La economía requería estímulos, orientación, protección y espacio vital, pero el régimen español no lo hacia, por el contrario, presionó para limitarlo, con trabas y ahogarlo con impuestos imposibles de resistir. Los detectores del poder no podían tolerar que el criollo tomara el camino de desarrollo y superación. La absurda idea que por el entonces estaba en boga, era la de que “la gente americana tenía que ser inferior a la del continente europeo”.
El espacio jurisdiccional santandereano que hasta el siglo XVII fue administrado por Vélez y Pamplona, luego seccionado dando espacio a las ciudades de Girón y la Villa de San Gil. El 70% de los asentamientos urbanos surgen de construir una población alrededor de una parroquia, el 13% tiene su inicio en una doctrina o pueblo de indios y solo el 3% tuvo su origen en las políticas poblacionales españolas de ciudades y villas.
Para el año de 1780, 29 impuestos recaían sobre el comercio exterior, agricultura, minería, industria, transacciones comerciales, etc. La alcabala gravaba quince renglones: géneros de Castilla, productos criollos, lienzos, azúcar, panela, conservas, miel, cacao, jabón, pieles, cordobanes, tiendas, expendios de frutas, carnes, cebo, ganadería, haciendas, censos, almonedas, artes, oficios, arriería, etcétera.
Los problemas que el gobierno puso al cultivo del tabaco comenzaron a exasperar a las gentes. En 1772 fue establecido el monopolio con el cual solo había posibilidad de cosechar en determinados lugares y el producto venderlo a factorías señaladas, las que imponían su valor de compra y lo vendían al público procurándose una gran ganancia que se constituían en rentas o entradas fiscales. A esto había que sumarle el atropello, vejamen y ruina permanente contra el cultivador por parte de los guardas.
Lo anterior y muchas cosas más sacudieron el amor propio de los criollos y su altivez ingénita. El malestar fue generalizándose por todas las provincias al punto que se hizo incontenible y comenzaron a estallar las protestas. Surge el Movimiento Comunero. Aparecen los primeros líderes criollos y la idea de ser independientes, libres del yugo español.
El problema para el gobierno comienza el 29 de octubre de 1780 con un motín en Mogotes contra los guardas. Pocos días después la historia es repetitiva en Charalá, Simacota, San Gil, Barichara, Pinchote y Guadalupe. El malestar cunde por otras regiones del imperio español.
El 16 de marzo de 1781 ocurrió el primer motín en el Socorro, durante el cual una mujer llamada Manuela Beltrán o Ana Vargas, arrancó el edicto de los impuestos, lo rompió y pisoteó. A partir de ese instante en todos los pueblos y aldeas comenzaron a escucharse el eco del sentimiento popular "Vive el rey, muera el mal gobierno".
El 30 de marzo en el mismo pueblo, al darse a conocer un pliego llegado de Santafé, redactado en forma de versos muy mal escritos, tuvo el poder de encender al más alto grado, el deseo de abolir los abusos de los gobernantes. Este documento fue llamado "cédula del pueblo". Delirante la turba corren al estanco y violentan sus puertas, queman el tabaco, riegan el aguardiente, destruyen las cartas de naipes, hacen trizas el papel sellado y prenden fuego a los almacenes.
Los guardas y administradores huyen despavoridos a las iglesias para protegerse con "El Santísimo". Luego, usando el profundo respeto de los sublevados por "Dios hecho Ostia" abandonaron El Socorro. La insurrección comenzó a ganar terreno y no podría detenerse nunca jamás. A pesar de todo ese caos, no se cometió asesinato ni contra criollo o español. Pocas semanas después el territorio del hoy Santander era una llamada.
Un día del año de 1781, parten de El Socorro Los Comuneros rumbo a Santafé. De pueblo en pueblo el tumulto va creciendo. La Real Audiencia envía tropas y se encuentran en Puente Real, hoy Puente Nacional, pero al ver el volumen de los alzados deciden entregar armas y caudales para dispersarse sin atacar. Los comuneros llegan a la Sabana de Bogotá y acampan cerca de Zipaquirá, en numero de 20 mil hombres y mujeres.
El gobierno envía delegados quienes conferencian con los alzados y se aceptan las capitulaciones. Entre quienes pactaron estaba, en nombre del gobierno, el arzobispo Caballero y Góngora, quien después hubo de traicionar a los reclamantes. Surgen entonces lo primeros líderes políticos criollos del país, José Antonio Galán, Antonio Ortiz, Lorenzo Alcantuz e Isidro Molina. Estas personas fueron, gracias a la falsedad del arzobispo, descuartizados y sus extremidades y cabezas enviadas a los distintos pueblos para aterrorizar a las gentes.
Muchos tratados históricos existen sobre la personalidad y la acción de, José Antonio Galán, pero posiblemente todo esté comprendido en un párrafo de la reseña histórica de Santander, escrita por Mario Galán Gómez:: "El pueblo veía en él al líder nato, al conquistador de voluntades, al hombre prestigioso que inspiraba confianza y a la cual se acompaña con entusiasmo y sacrificio. Indudablemente algo sucedía con él.
Los pueblos se sentían magnetizados con el influjo de este caudillo. Las gentes sencillas lo rodearon de un halo de leyenda, que se convirtió en terror para los españoles y esperanza para los pueblos sometidos". José Antonio Galán, el charaleño, se transformó en símbolo de la libertad de los pueblos.
Los españoles traicioneramente ahogaron la protesta en sangre y sadismo, pero a pesar de ello, no lograron destruir la semilla de la libertad que ha había sido plantada en las tierras santandereanas. Son por miles los pasajes de personas conocidas e inéditas sacrificadas en pueblos y caminos como don Juan Francisco Berbeo, Joaquín de la Vega, Diego Ardila, José Antonio Estévez, Antonio José Monsalve, Salvador Plata, que ofrendaron su vida por la causa popular.
A partir de estos episodios históricos nunca la vida ciudadana volvió a ser la de antes. Comenzó para el país, otra época de su existencia. El camino a la independencia ya estaba trazado y sería seguido sin desviaciones de ninguna naturaleza por las siguientes generaciones de criollos.


Independencia

La idea revolucionaria de los comuneros no se ahogó en la sangre de los patriotas a pesar que se derramo tanta, simplemente no había llegado la hora. Pero ahora, antes y después de todos los hechos y pasajes históricos siempre hubo santandereanos para libertar a Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia.
Hay que recordar que con Nariño fue llevado preso a España un santandereano, el joven bumangués, Sinforoso Mutis. Este personaje aparece como uno de los más decididos y exaltados en las reuniones clandestinas que se celebraban en Santafé. Entre otros detenidos por orden virreinal por hablar de derechos humanos y libertad estuvieron los sangileños Pedro Pradilla, Miguel Gómez, los socorranos Bernardo Cifuentes, Ramón Ramírez, el Canónigo Metropolitano Andrés María Rosillo Meruelo y el gironés Manuel Valenzuela.
En 1795 aparecen los santandereanos mezclados en acciones subversivas. En el observatorio astronómico se reunían a conspirar personajes como Camilo Torres, José Acevedo y Gómez, Luis Caicedo y Flórez, Antonio Baraya, Joaquín Ricaurte y Andrés Rosillo. De esa reunión salió la idea de apoderarse del armamento, caudales y otras cosas del Virrey, hecho que fracasó rotundamente.
El canónigo escapa y va de pueblo en pueblo comprometiendo a los curas en la causa de la revolución, pero fue capturado cerca del Socorro y remitido a Santafé donde es apresado. Los familiares del clérigo José María Rosillo y Vicente Cadena, con el gironés, Carlos Salgar, trató de montar una guerrilla en el Casanare, pero fracasaron y los arcabucearon. Llegó el año de 1810 y con él los más grandes pasajes de la historia colombiana. El 9 de Julio por la noche, al pasar tres campesinos por frente de los cuarteles se escuchó una voz que les ordenaba que atrás o dispararía. Como por arte de magia todo el mundo escuchó y corrió en ayuda comenzado una gran lluvia de fuego que duró toda la noche. Diez hombres fue el resultado trágico.
Con esta situación el pueblo se enfureció aún más contra el gobierno. El 10 de julio a las 9 de la mañana había más de 8 mil personas en la plaza del Socorro. El corregidor había corrido a esconderse y ser protegido en el convento de los capuchinos. Los alterados decidieron ir por este personaje en el convencimiento que si no se entregaba quitarían piedra por piedra del convento. El susto fue grande para los curas.
En poder de los revolucionarios quedaron las autoridades y frente a ellos fue firmada el acta de la independencia. Esta acción la considera la historia colombiana como el verdadero génesis de la Independencia del gobierno español. Situaciones similares tuvieron ocurrencia en Girón, San Gil y Vélez. La influencia de estos sucesos fue básica para el “grito de la independencia” en Santafé en 20 de julio de 1.810. A partir de este día arranca la guerra contra todo lo que oliera a español.
La participación del elemento santandereano en el "Grito de Independencia" fue sobresaliente. José Acevedo y Gómez, conocido en la historia como "El Tribuno del Pueblo" decidió en un momento de confusión y la suerte de la patria. La arenga del prócer charaleño nunca la olvidará la humanidad: "Si no aprovecháis estos momentos de efervescencia y de calor, antes de 12 horas seréis tratados como insurgentes. Mirad las cárceles, los grillos y las cadenas que os esperáis".
En las actas, juntas y diligencias de aquel día figura un buen número de santandereanos entre quienes descollaron Acevedo y Gómez, el Canónigo Andrés Rosillo, Francisco Javier Gómez, Juan Nepomuceno Azuero Plata, Emigdio Benítez, Sinforoso Mutis, Petronila Navas de García, sus hijos Crisóstomo y Dionisio, Joaquín Gutiérrez, Francisco de Paula Santander, Nicolás de Omaña y otros más.
De las provincias de Girón, Socorro y Vélez durante toda la guerra de la independencia y sin cesar, salieron auxilios y contingentes de tropas que estuvieron en lucha desde las llanuras de Venezuela hasta las empinadas alturas del Perú y Bolivia. Además de la anterior contribución, se hostilizó al enemigo en todo sitio por medio de guerrillas en donde hombres, mujeres, jóvenes y viejos participaban por igual. Se tenía la fijación mental de la palabra “libertad”.
Ocupan pedestal de honor en la historia de Colombia las hermanas Antonia y Elena Santos, Leonarda Carreño, Engracia Salgar, María del Tránsito Vargas, Evangelina Díaz, Fidelia Ramos, Petronila Navas de García, Rosa Calderón de Serrano, Manuel Uscátegui y miles más que como ellas y ellos ofrendaron su vida por la causa de la libertad americana. Se atribuye a los santandereanos la primera y última palabra en la emancipación del yugo español.
En 1816 a territorio de Santander llegaron, después del sitio de Cartagena, las tropas realistas. Los ejércitos patriotas se acantonaban en Piedecuesta a órdenes de Custodio García Rovira, Fernando Serrano y Francisco de Paula Santander. Los españoles van al sur en sentido contrario los libertadores. En el sitio Cachirí se encuentran el 21 de febrero y resultan perdedores los iberos. Al día siguiente arremeten los españoles y después de cuatro horas se acobardan los patriotas y al tratar de huir y es cuando se produce la famosa frase de García Rovira, "firmes hijueputas" y se hizo a la retaguardia para evitar la desbandada. En el monumento a García Rovira, en Bucaramanga, aparece la frase "Firmes Cachirí" para reemplazar la verdadera que algunos les parece vulgar. Setecientos cadáveres de patriotas quedaron en el camino de Suratá y Matanza. Los realistas invadieron a Santander.
Hasta el final actuaron los santandereanos y fueron famosas las guerrillas de Cácota y Piedecuesta orientadas por don Juan Esteban Ramírez, la de los Salazares en Gámbita y de Don José Tavera al sur del Departamento. La Guerrilla de Coromoro posiblemente fue la más dura y célebre. Allí estaban las hermanas Santos y 40 hombres entre quienes actuaron Fernando Santos hermano de Antonia y Elena, Gabriel Uribe, Tadeo Rojas y sus cuñados, Ramón Santos y sus sobrinos, Antonio Tovar, Vicente y José Ardila, Joaquín Soaza Durán, Joaquín Montero, Pablo León, José María Arias, Vicente Fiallo, Juan Antonio Gómez y Pascual Espiritusanto Becerra. La sangre santandereana estuvo en el Pantano de Vargas y Boyacá.
En el sellamiento de la época de la independencia luchó todo el conjunto guerrillero de Coromoro además de los últimos Comuneros del Socorro. En Las Queseras la mitad de los lanceros eran santandereanos y en Ayacucho un número grande de soldados nació en estas tierras. Siempre hubo un santandereano en el fragor de la batalla. Francisco de Paula Santander, segundo en la línea de mando en todas las batallas por la libertad fue santandereano.

República

Mientras se ajustaba el nuevo país, en su gobierno y régimen a seguir, para el departamento de Santander, los primeros años de la república fueron de un permanente enfrentamiento de orden político. Es la época en que surgen los partidos políticos tradicionales convirtiéndose la región en una de las más apasionadas en la materia. Fue posible lograr muchos avances de orden social y cultural a pesar de las guerras intestinas por imponer cada cual su punto de vista.
"Santander fue una tierra de perpetua convulsión a lo largo del Siglo XIX. Sus perfiles republicanos y democráticos fueron esbozando a golpes de infortunio en crisoles de martirio. La sangre de su pueblo se derramó pródiga en mil lides heroicas. La revolución fue su clima, su estímulo y su consagración dolorosa", escribió el historiador Mario Galán Gómez.
Desde los primeros tiempos de La República el pueblo santandereano se matriculó en uno y otro bando. Los mejores capitanes y líderes de la independencia, convertidos en caudillos políticos recorrieron el territorio encontrando siempre gente tatuada en el alma con sed del combate. Toda empresa bélica tuvo sus cimientos de una u otra forma en nuestras comunidades.
En 1840, el sangileño, Manuel González, un coronel del ejército libertador, levanta a las gentes y arremete contra las fuerzas gobiernistas en el Combate de la Polonia, muy cerca del Socorro. Este militar busca derrocar al gobierno pero es derrotado en la Sabana de Bogotá. Luego protagoniza otra acción subversiva pero es batido en el Combate de Aratoca, por los generales Mosquera y Herrán en enero de 1841.
"En 1854 se peleó mucho en nuestra tierra" destaca el mismo autor. En la floreciente población de Bucaramanga se libró violenta guerra entre los constitucionales a órdenes del general Rafael Reyes y los melistas con el general Martiniano Collazos quien murió en la refriega. Dentro de este enfrentamiento se luchó fanáticamente en toda la línea del Chicamocha y en el Alto de los Cacaos en Mogotes.
En 1859 se produjo una revolución conservadora contra la Constitución Santandereana del 57. Habacuc Franco y Juan José Márquez, con su propio ejército invadieron a Santander por Boyacá, mientras que Leonardo Canal lo hacía por Pamplona. El presidente Vicente Herrera murió en Suratá. El Cardonal y El Oratorio, muy cerca del Socorro, fueron sitios fatales para los revoltosos conservadores.
En Concepción, los coroneles Santos Gutiérrez y Triana, se enfrentan a los conservadores Corena, Márquez, Mendoza, Canales y Estévez. Posiblemente sea la única batalla en la historia en donde mueren todos los jefes y oficiales de ambos bandos, mientras gran cantidad de soldados sobrevivió. La revolución quedó vencida en este singular enfrentamiento político - bélico. Para el año siguiente vuelve y se prende la guerra. En esta ocasión entre el Estado Liberal de Santander, gobierno regional y La Confederación, gobierno nacional de Mariano Ospina, conservador. Detrás de muchas peripecias gana La Confederación en el sitio el Oratorio en donde toman prisioneros toda la dirigencia liberal. Aquileo Parra, el único presidente de la República que ha tenido Santander, fue privado de la libertad entonces.
En 1876 estalla una nueva revolución conservadora. Por el lado liberal estaba Fortunato Bernal, José María Ruiz y Gabriel Vargas Santos. Por el Conservador Leonardo Canal, Pedro León Canal, Eusebio Mendoza, Antonio Valderrama y José M. Samper. El general Solón Wilches llevó sus armas victoriosas por todo el territorio de Santander y lo pacifica con la batalla de "Doña Juana".
Para el año siguiente vuelve y se prende la guerra. En esta ocasión entre el Estado Liberal de Santander, gobierno regional y La Confederación, gobierno nacional de Mariano Ospina, conservador. Detrás de muchas peripecias gana La Confederación en el sitio el Oratorio en donde toman prisioneros toda la dirigencia liberal. Aquileo Parra, el único presidente de la República que ha tenido Santander, fue privado de la libertad entonces.
Ya para 1884 los radicales y conservadores a lanzan contra el gobierno de Solón Wilches. Tropas provenientes de la provincia de García Rovira y Piedecuesta rinden la guarnición oficial en Bucaramanga. Los santandereanos se dividen en dos bandos. Wilches dimitió, pero el problema siguió hasta 1885 cuando se dio la Batalla de la Humareda. Mueren 6 generales revolucionarios. A mediados del mismo año renacen los rencores y se produce la batalla de Enciso.
De esta manera el Siglo XX asoma y encuentra que los santandereanos perdieron por luchas Bélico - Políticas intestinas, ocasiones maravillosas para un mejor desarrollo industrial, comercial y cultural. Pero no todo paró ahí ya que le estaba esperando la peor de todas las pugnas, "La Guerra de los Mil Días".
Inicia el 17 de octubre de 1.899 y termina el 2l de noviembre de 1902. Fue un evento largo, sangriento y colmado de audacia y valor. Alternativamente liberales y conservadores ganaban los choques que tuvieron lugar en diferentes partes de la República. Como en toda guerra larga, al morir los combatientes mayores de edad, los jefes apelaron a los niños y las mujeres a fin que empuñaran las armas.
Entre los episodios más sobresalientes está "El combate de Piedecuesta", que tuvo escenificación el 28 de octubre, fatal para las fuerzas revolucionarias provenientes del Socorro y San Gil a órdenes de los generales Juan Francisco Gómez Pinzón, Francisco Albornoz y Rodolfo Rueda.}
Siglo XX

De esta manera el Siglo XX asoma y encuentra que los santandereanos perdieron por luchas Bélico - Políticas intestinas, ocasiones maravillosas para un mejor desarrollo industrial, comercial y cultural. Pero no todo paró ahí ya que le estaba esperando la peor de todas las pugnas, "La Guerra de los Mil Días".
Inicia el 17 de octubre de 1.899 y termina el 2l de noviembre de 1902. Fue un evento largo, sangriento y colmado de audacia y valor. Alternativamente liberales y conservadores ganaban los choques que tuvieron lugar en diferentes partes de la República. Como en toda guerra larga, al morir los combatientes mayores de edad, los jefes apelaron a los niños y las mujeres a fin que empuñaran las armas.
Entre los episodios más sobresalientes está "El combate de Piedecuesta", que tuvo escenificación el 28 de octubre, fatal para las fuerzas revolucionarias provenientes del Socorro y San Gil a órdenes de los generales Juan Francisco Gómez Pinzón, Francisco Albornoz y Rodolfo Rueda.
El "Combate de la Quinta Larsen" en Bucaramanga. Aquí el coronel Tomás French con una división de rovirenses rechazó a los rionegranos comandados por el coronel Pradilla, quien murió en la refriega. Los resultados fueron nefastos para los bandos ya que caían combatientes como frutas maduras de los árboles.
El "Combate de la Puerta del Sol", en Bucaramanga, durante los días 1 y 13 de noviembre, en donde fueron derrotadas las tropas liberales del general Rafael Uribe Uribe. Aquí cayó muerto el general Francisco Gómez Pinzón. En el sitio donde está el intercambiador los muertos se arrumaban en montones que superaban los 2 metros de altura. El arma más usada fue el machete.
En "Peralonso", en que por empuje de los generales, Uribe Uribe, Durán y Benjamín Herrera fueron desbaratadas por las fuerzas de los generales Vicente Villamizar y Ramón González Valencia. Se combatió en Capitanejo, Cáchira, Zapatoca y Enciso.
La Batalla de Palonegro, terminó virtualmente la revolución por su duración, número de combatientes y muertos. Tuvo iniciación el día 11 de mayo y culminó el 26 del mismo mes del año 1.900. El escenario fue un ramal de la Cordillera Oriental, visible al occidente de la ciudad de Bucaramanga, desde el Cerro San Ignacio en Girón hasta muy cerca de Rionegro. Ahí está el Aeropuerto Palonegro en la actualidad. Las fuerzas revolucionarias estaban dirigidas por los generales Vargas Santos, Soto, Uribe Uribe, y Herrera. Los gobiernistas o conservadores por los generales, Próspero Pinzón, Enrique Arboleda y Ramón González Valencia.
En el campo de batalla quedaron sin vida más de cuatro mil combatientes de ambos bandos. Años después se construyó un monumento de 15 metros de altura con las calaveras que fueron recogidas en todo lo largo y ancho del campo de batalla.
Ante la escasez de hombres reclutaron en ambos bandos niños y mujeres. Más de la mitad de la guerra por escasez de pólvora y balas se lucho a bayoneta calada, machete y cuchillo. Algunos historiadores califican la Guerra de Palonegro como un pasaje glorioso, unos como un ciclo de barbarie y otros más que fue la demostración de la ignorancia, intolerancia y apasionamiento político.
Los enfrentamientos entre liberales y conservadores continúan. La violencia del siglo XIX cede un poco, pero aún hasta nuestros días está vigente con el cambio de personajes e ideologías. El partido comunista entra en escenario y es así que con las décadas surgen las guerrillas como otra forma de tratar de imponer ideas unas sobre otra y terminó el Siglo XX sin que el derrame de sangre cesara. Los hoy llamados paramilitares, causales de violencia, tiene su génesis en San Juan Bosco de la Verde un corregimiento incrustado en la Serranía de Los Yariguies. Llega el Siglo XXI y la violencia política no cesa.
Historia de la Minería

Sin discusión de ninguna naturaleza, se sabe que los primeros mineros que existieron en esta parte del mundo fueron los Chitareros, quienes explotaban las minas en la región de Vetas y California para extraer oro y plata, que ellos mismos procesaban. Al iniciarse la conquista varias expediciones pasaron por el lugar y es cuando se puede vincular a los españoles a esta actividad. Las arenas auríferas del Río de Oro fueron explotadas al máximo y con tal insensibilidad social que en el año de 1559 los indios lavadores se levantaron contra los conquistadores.
Durante las Época de la conquista, Colonia, Independencia y República, hasta mediados del siglo pasado la industria minera sigue dependiendo del oro y la plata a excepción de algunas pequeñas explotaciones de arcilla para alfarería y la construcción. La minería sufre transformación en Santander a partir de la iniciación de las explotaciones del Petróleo en el Magdalena Medio.
El alemán Ambrosio Alfinger encontró la cabecera del Río Lebrija en 1532 y en 1547, Gregorio Suárez de Meza, descubrió las riquezas de sus aluviones. En las cercanías de Bucaramanga se explotaron en el Río Suratá y en el de Oro. Aún existen mineros que con bateas extraen chispas, pero en cantidades muy irrisorias. Se advierte en medios técnicos sobre la posible existencia de yacimientos diseminados.
La explotación de oro y plata comenzó a declinar en el Siglo XVII cuando la producción de la región llegó a un promedio de 80 mil pesos anuales para las décadas de 1610 y 1620, de 30 mil pesos para la siguiente y un poco más de dos mil pesos anuales para 1634/35. En 1634 los indios lavadores de oro era 60. Esto produjo una crisis de gran resonancia en la época.
A pesar de que los nativos de La Tora, hoy Barrancabermeja, usaron el petróleo crudo desde tiempos inmemoriales, la industria comienza a tomar forma en 1905 cuando Roberto de Mares inició los trabajos de exploración. Este hombre, en 1919 cede sus derechos a la Tropical Oil Company y comienza la explotación que se prolonga hasta 1951 cuando la concesión revierte a la nación y surge la Empresa Colombiana de Petróleos.
A partir de 1930 surge en el país un proceso de industrialización y es cuando la minería inicia un ciclo de desarrollo con minerales diferentes al oro y plata. Aparecen las primeras fábricas de cemento en Bucaramanga y San Gil, surgiendo nuevas explotaciones mineras a escala industrial, las primeras de minerales no metálicos. En Piedecuesta, Girón y Bucaramanga la producción de tubos y ladrillos comenzó en forma para atender la gran demanda que exigía el desarrollo de la ciudad capital del Departamento y sus municipios vecinos.
Por allá, en la década de los 50, aparecen pequeñas explotaciones de yeso y barita en la Mesa de los Santos. En los 60, desentrañan importantes yacimientos de yeso en el Cañón del Chicamocha.
En esa misma época se inicia la explotación de arenas silíceas en Sabana de Torres y algunas zonas Carare, antracitas en Landázuri y explotaciones menores de fedelpastos, fluorita y algunos asfaltitas en Vélez.
La industria de la cal, carbonatos de calcio, caliza en bloque y en piedra ornamental, tiene su origen en los años 60 en los municipios de Curití y los Santos, luego en Rionegro Y Matanza.
En el Páramo de Almozadero son descubiertas minas de carbones de excelente calidad. Se intentaron hacer inversiones para explotar esta riqueza pero la violencia guerrillera lo impidió. Hoy hay intentos de explotación de yacimientos de carbones térmicos o coquizables en San Luis, en el Magdalena Medio.
El Departamento, especialmente en los alrededores del Área Metropolitana, tiene incontables riquezas en materiales de construcción como grava, gravilla, arenas, arcillas para ladrillo y teja. El 60% es obtenido de los ríos y quebradas y el 40% proviene de canteras.


Historia Industria y Comercio

Fue el hallazgo del oro, en las minas de Vetas y las arenas del Río de Oro, lo que imprimió la dinámica inicial a la economía de la región en los comienzos de la Época Colonial. Los distritos mineros se convirtieron en centros de consumo de mercaderías importadas como de producción alimentaria local. Los requerimientos eran alimentos, vestidos, insumos, vituallas y licores. La organización política, económica y religiosa permitió la formación de grandes capitales como consecuencia de la expropiación que hacían los españoles de las riquezas de los nativos acumuladas por muchas generaciones. En Pamplona y Vélez se consolidaron empresas dedicas a las actividades agropecuarias, transporte y comercio.
Por el agotamiento de los veneros auríferos obligó que la explotación de oro declinara rápidamente a puntos críticos a principios del Siglo XVII. Grave problema fue la carencia de vías de comunicación. La economía es reorientada. Arranca en forma la actividad agropecuaria con la producción de maíz, trigo y cebada a gran escala. En el Valle de Suratá anualmente sacaban al mercado entre 500 y 600 toneladas de trigo. Inicialmente la mano de obra fue indígena y más adelante mestiza. El éxito del cambio trajo variación en el proceso de la política de poblamiento y es sí como en el Siglo XVII los habitantes de los centros urbanos se fueron a vivir al campo. “...hacia 1620 Pamplona era una ciudad habitada por mujeres, niños y sirvientes...”
Para la época el 90% de la población de la región estaba asentada El Socorro y la Villa de San Gil y Vélez, lo que explica el florecimiento económico de los lugares mientras los otros centros urbanos permanecían casi en el olvido. Aquí no prosperó ni la gran minería ni la gran hacienda, pero, Vélez destacó en la producción de mieles, azúcares y conservas, Socorro y san Gil en el cultivo de algodón, obraje y manufacturas rudimentarias junto con el cultivo y el procesamiento del tabaco. En Girón el tabaco y el cacao, mientras que para la parte fría de Pamplona y Ocaña se cultivó el trigo. Los primeros hatos ganaderos se establecieron en Vélez, Ocaña y Cúcuta.
En la fase final de la Época de la Colonia la economía regional pasaba por uno de sus mejores momentos. Productos como tela burda de algodón, conocida como ropa de tierra, el tabaco, el azúcar, derivados de las harinas, el cacao, anís y otros, transitaban por los caminos y ríos en busca de consumidores y exportadores. Las dos épocas de invierno cada año, eran el grave problema porque los ríos crecían y los caminos no se podían transitar. Las reformas implantadas al finalizar el período colonial y el Movimiento Comunero golpearon gravemente las bases productivas y desarticularon los circuitos comerciales existentes. Otro revés histórico, viene con la independencia, cuando se produce la ruptura y estancamiento de los flujos comerciales entre España y América. A pesar de los esfuerzos por impulsar la industria regional durante el período proteccionista comprendido entre 1830 7 1849 cuando los gobiernos ofrecieron apoyo con otorgamiento de préstamos a largo plazo los oficios industriales, fundación de talleres, creación de plazas de aprendizaje, la manufactura y el obraje regional no lograron modernizarse ni elevar los niveles de productividad y terminados. La competencia internacional puso en declive el desarrollo industrial, especialmente el eje Socorro – San Gil.
En 1849 entran en vigencia reformas políticas y económicas las que permiten un auge y poco tiempo después viene la crisis en las exportaciones de tabaco, café, quina y sobreros de jipijapa. Surge a partir de 1870 una recomposición de la ubicación espacial de la población santandereana y ganan en densidad poblacional Cúcuta, Ocaña y Soto mientras que pierden García Rovira, Comuneros, Guanentá y Vélez. Comienza el boom del cultivo del café pero entra e n crisis la economía campesina y la manufactura familiar.
De 1848 a 1875 hubo un auge de carácter sectorial como consecuencia de la abolición del estanco del tabaco y el incremento de la demanda mundial, lamentablemente, la producción regional no se ejerció con innovación tecnológica, control y calidad rigurosos, perdiendo los beneficios internacionales. La producción se dedicó al consumo local. En 1860 y 1872 la quina trajo una oleada de colonos a las selvas del Magdalena Medio, pero este producto tampoco fue objeto de cuidados, innovaciones y cultivo y cayó. Comienza la destrucción del bosque nativo.
Entre 1850 y 1875 los sobreros de jipijapa se colocan en primer lugar de la industria regional y es así como 15 mil mujeres en Barichara, Bucaramanga y Zapatoca, producían 600 y 800 mil sombreros mensuales de los cuales se exportaban unos 300 a los Estados Unidos. Como llegó desapareció el negocio y la producción siguió solo para el consumo regional.


Historia Agrícola

En 1870 las principales actividades productivas estaban distribuidas así: Guanentá y Socorro el 70% del algodón; Socorro 65% del arroz, 80% del azúcar y 82% del añil. En Guanentá y Soto el 96% del tabaco, Pamplona el 63% de la quina, Cúcuta y Soto el 95% del cacao, 66% del café, en Guanentá y Socorro 71% de la panela y el 71% del trigo García Rovira. Guanentá y Soto tenían la mayor población vacuna, mientras Cúcuta, Vélez y Socorro el ganado mular. García Rovira producía la ropa de batán, Socorro las mantas y Soto los sombreros. Santander alcanzó a cultivar el 60% de la producción nacional de café. Lo anterior se vio gravemente afectado con la Guerra de los Mil Días particularmente en los municipios de Rionegro, Lebrija, Matanza y Bucaramanga. A partir de 1912 la producción de café cambia radicalmente a favor del occidente del país. Faltó innovación tecnológica.
La producción agropecuaria tuvo continuidad en las primeras décadas del Siglo XX cuando comienza la vinculación a los mercados internacionales y se ve capacidad de pago en la región, arranca la expansión urbana, se abren vías de comunicación como carreteras y líneas férreas, fundan industrias y el sector financiero ve sus inicios. Los santandereanos comenzaron a descender de la zona Andina al Valle del Magdalena a elaborar productos nuevos de exportación basándose en el petróleo. Se consolida el obrero industrial.
Con la llegada de los años 50 del Siglo XX, surgió la agricultura moderna dedicada básicamente al cultivo intensivo de productos como arroz, sorgo, palma africana que junto con la consolidación de la producción de bienes industriales de consumo final, tales como textiles, alimentos, bebidas, tabaco, transporte, metalmecánica reactivaron por algunas décadas la economía regional, hasta los años 80 cuando nuevamente estas actividades entraron en crisis, a excepción de la industria petrolera. Llegó el Siglo XXI y nada parece despejar su reactivación. Todo por falta de innovación tecnológica.
En el sector agrícola y en la historia reciente, los tres principales productos cultivados por los santandereanos son el café que lo producen en el 94% de los municipios, el cacao en el que ocupa el primer lugar en volumen de producción nacional con más del 51%, la caña de azúcar con la que se procesa panela; maíz, fríjol, yuca, plátano, tabaco, palma africana, piña, arroz, papa, frutales, sorgo, trigo, fique y madera.


Evolución Administrativa

Inicios
El actual territorio del Departamento de Santander, a través de su historia, ha tenido una serie de administraciones comenzando por la sujeción al Corregimiento o Provincia de Tunja por allá en 1536. Los límites iban del Norte del actual departamento de Cundinamarca, pasando por Boyacá, los dos Santanderes, Casanare, Golfo de Maracaibo y buena parte del Occidente de Venezuela. Tres años más tarde estuvo a cargo del cabildo de Vélez y en 1549 todos los territorios comprendidos del Río Lebrija al norte los administró Pamplona.
Todo permaneció invariable hasta el año de 1636 cuando se creó la Gobernación de la Ciudad de Girón, segregada del Cabildo de Vélez. Su geografía era los territorios comprendidos entre el Río Magdalena, Río de Oro y Sogamoso. Nuevas segregaciones se presentaron, de Vélez, en 1689 cuando surgió a la vida política la Villa de San Gil y La Villa del Socorro en el año de 1789. Hay que anotar que Pamplona, Vélez, San Gil y Socorro pertenecían administrativamente a la Provincia de Tunja.
En 1795 se creó el corregimiento de Vélez – San Gil – Socorro, con sede político administrativa radicada en el Socorro. El corregimiento de Pamplona toma vida jurídica, cuyos límites irían desde el Río Chicamocha hasta Cúcuta incluyendo las dos gobernaciones existentes, Girón y San Faustino de los Ríos. Con estas entidades territoriales se aplicó en Santander la noción geográfica de Provincias. En el momento de la independencia el nororiente colombiano estaba dividido en las provincias del Socorro y de Pamplona.


Administrativa Siglo XIX

Con la caída del régimen español fue tomando fuerza la teoría de la autodeterminación regional y provincial. El 15 de agosto de 1810 los cabildos del Socorro, San Gil y Vélez constituyeron el Estado Libre e Independiente de El Socorro. El 17 de febrero de 1812 fue anexado al recién constituido Estado de Cundinamarca, pero su fusión solo duro unos pocos meses.
El congreso de Angosturas de 1819 dividió el territorio del país en capitanías: Venezuela, Nueva Granada y Quito, luego el Congreso Constituyente de la Gran Colombia celebrado en Cúcuta en 1821 ordenó que el territorio nacional se dividiera en departamentos y a su vez estos en Provincias, Cantones y Parroquias. Según la ley de División Territorial de 25 de junio de 1824, Pamplona, Socorro y Tunja conformaron el Departamento de Boyacá bajo el mando de un intendente y las provincias de gobernadores subordinados al primero.
En 1832 con la creación de la República de la Nueva Granada, se reimplantó en sistema de provincias, cantones y distritos parroquiales. Es así como en 1844 se crearon las provincias de Lebrija y Guanentá, en 1850 Santander y Soto, en 1853 la de García Rovira, segregándola de la Provincia de Pamplona. Dos años luego todo es echado atrás y Santander, Soto y García Rovira son integradas a Pamplona. En 1853 desaparecen los cantones y de ese año a 1858 los distritos parroquiales y Provincias tuvieron que darse su propia constitución.
En 1825 surgen Socorro y Pamplona, en 1835 la de Vélez, 1844 las de Cúcuta, Guanentá y Lebrija. Para 1852 la de Soto con los cantones de Girón, Bucaramanga y Piedecuesta desapareciendo la de Guanentá y Lebrija, mientras Cúcuta cambia su nombre por el de Santander.
El Congreso de la Nueva Granada el 13 de mayo de 1856 sanción la ley mediante la cual se creaba el Estado Soberano de Santander, con 101 distritos parroquiales y 392.840 habitantes. Conformado por los espacios que integraban las Provincias de Socorro, Pamplona, Ocaña y el Cantón de Vélez. Los actuales Norte de Santander y Santander eran uno solo.
En 1870 los centros urbanos fueron clasificados como ciudades, villas, parroquias y aldeas. Vélez, Puente Nacional, Jesús María, Socorro, Charalá, San Gil, Barichara, Zapatoca, Bucaramanga, Girón, Piedecuesta, Cúcuta, Pamplona y Ocaña clasificaron como ciudades. Oiba, Suaita, Simacota, Mogotes, Onzaga, Rionegro, Concepción, Málaga, San Andrés, Chinácota y Villa del Rosario fueron consideradas como Villas.
En 1824 los estados soberanos fueron eliminados y estos convertidos en departamentos, divididos en provincias y distritos parroquiales. Desde el 7 de septiembre de 1886 por acto administrativo del gobernador Alejandro Peña Solano la región se dividió en nueva provincias: Vélez, Socorro, Soto, García Rovira, Guanentá, Charalá, Pamplona, Cúcuta y Ocaña. Administrativamente emergió la Gobernación, la Asamblea Departamental, Municipio y Concejo Municipal como los cargos de Gobernador del Departamento, Prefecto de Provincia y alcalde como máximas autoridades de cada comprensión. En 1896, constituyeron, la provincia de Zapatoca, llamada luego Galán y después Suárez.


Administrativa Siglo XX

Llega el Siglo XX. En 1905 y durante el gobierno que siguió a la guerra de Palonegro, El General Rafael Reyes dividió al Departamento de Santander en dos, el de Santander y Galán. Finalmente le ley 25 del 14 de Jonio de 1910, el territorio del Gran Santander es fraccionado creándose los departamentos de Santander y Norte de Santander. Del primero hicieron parte las provincias de Vélez, Charalá, Soto, García Rovira, Guanentá, y Socorro. Del segundo Ocaña, Pamplona y Cúcuta. La provincia de Charalá desapareció pocos años después.
Actualmente y según lo establecido en la Constitución de 1991 Santander se erigió en entidad territorial de carácter departamental, título que ostenta desde l910. Conformado por 6 provincias, 87 municipios y un Área Metropolitana, además de 71 corregimientos, 334 inspecciones de policía y 1.315 veredas. La Provincia de mares o del Magdalena Medio esta constituida de hecho y vendría a ser la antigua Provincia de Zapatoca, Galán o Suárez desaparecida a principios del Siglo XX.
El 57% de los centros urbanos del Departamento de Santander tuvieron su origen en le Época de la Colonia, el 25% en el Siglo XIX y el 18% en el Siglo XX. El concepto de provincia tuvo uso hasta 1937 cuando la Asamblea Departamental mediante la ordenanza 14 acabó los cargos de prefectos. Durante los dos últimos siglos en la provincia de García Rovira no se ha creado ningún Municipio. García Rovira tiene 12 comprensiones, Comuneros 16, Guanentá 18, Soto 16, Mares 6 y Vélez 19.

Historia Reciente

El Sistema Económico y Financiero del departamento de Santander se basa en la agricultura, ganadería, avicultura, sector agropecuario, industria manufacturera, construcción, finca raíz, comercio, transporte, minería, consumo y sector público. La minería petrolera no se cuenta como propiamente nuestra a pesar que está en el territorio ya que su manejo es netamente nacional.
Según fuentes bancarias, el 83% de la cartera del sistema financiero de las actividades anotadas está radicado en la ciudad de Bucaramanga y comprende básicamente en capital de trabajo. Las principales fuentes del recurso financiero en su orden son: Bancos comerciales privados y oficiales, corporaciones de ahorro, corporaciones financieras, compañías de financiamiento comercial, organismos cooperativos financieros y almacenes generales de depósito.
La actividad económica tiene mayor importancia en Bucaramanga y su Area Metropolitana, Barrancabermeja, San Gil, Socorro, Barbosa, San Vicente de Chucurí, Málaga, Charalá, Cimitarra, Oiba, Puente Nacional, Rionegro y Vélez. El Departamento de Santander, guardando la proposición debida de habitantes, es la región, en donde el ahorro tiene importancia fundamental.
El cooperativismo ha tomado especial importancia en los últimos años. Hay presencia en casi todos los municipios de pequeñas instituciones locales. Destacan Bucaramanga con 300 cooperativas, Barrancabermeja 44, San Gil 39, Piedecuesta 19, Floridablanca 17, San Vicente 15, Puerto Wilches 11, Girón 9, Málaga 9, Tona 9, Zapatoca 9, El Playón 8, Socorro 8, etcétera.
Las cooperativas son muy variadas pero sobresalen las de comercialización, ahorro y crédito, consumo, educación, mantenimiento, producción, servicios varios, transporte, vivienda y segundo grado. De millón y novecientos mil santandereanos residentes en su geografía, se calculan 900 mil asociados a una cooperativa.
El movimiento de Sociedades en Bucaramanga y Barrancabermeja, registrado en la Cámara de Comercio, por actividad reviste importancia: La agricultura, explotación de minas, industria manufacturera, electricidad, gas, contratos generales y especiales, el comercio al por mayor y detallado, transporte, almacén, comunicaciones, seguros, finanzas, servicios comunales y sociales. En el Departamento de Santander la actividad económica dedicada a servicios y consumos es la de mayor área laboral. Le siguen las actividades comerciales, restaurantes y hoteles, en el tercer lugar la industria manufacturera, transporte, comunicaciones, establecimientos financieros, agropecuarias, construcción, minas y canteras. En los últimos años el desempleo ha crecido y pasa del 21%. Hay cálculos que señalan que el 65.5% de la población está en capacidad de trabajar y quieren hacerlo.

1 Comments:

Blogger Jaime G. Gomez , M.D. said...

Buenos dias! Estoy interesado en la Historia colonial de Velez en la primera mitad del Siglo XVII. Deseo conocer los nombres de los miembros del cabildo, alcaldes y regidores.
Especialmente en la biografia de Manuel Gomez. Regidor de la ciudad cerca de 1620
Gracias
Jaime Gomez
amun2005@yahoo.com

6:10 AM

 

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